lunes 26 de noviembre de 2007

DIA VI

Jueves 18 de Octubre de 2007

Hoy sí que amanecimos temprano. Hoy inaugurábamos una nueva etapa en nuestro viaje, una nueva aventura. Hoy íbamos rumbo a Marrakech!!!

Desayunamos tempranito, esta vez no al aire libre porque estaba un poco fresco por la mañana.
Empacamos lo mejor que pudimos, sacamos toda la basura del coche, y emprendimos el viaje. Sería nuestra última aventura a bordo del Picante, nuestro amigo fiel...

Le pegamos bastante directo a través del Valle del Dades, ya que sabíamos que el cruce del Atlas nos llevaría bastante tiempo. El paisaje estaba mucho más vivo que a la ida, los colores más limpios, el cielo de un azul fulgurante, supongo que debido al tormentón de la noche anterior.
Cuando aparecieron las montañas a nuestra derecha, casi se me va el alma del cuerpo, las cimas más altas del Atlas estaban completamente cubiertas de nieve!! Completamente!! Por Dios, era una vista tan impresionante! A nuestro lado, a un par de metros, un suelo completamente desértico y árido, y al levantar la vista, un inmenso manto blanco cubriendo las montañas multicolores. Increíble, un contraste que me dejó boquiabierta.

Hicimos un muy buen promedio, y antes de lo pensado, ya estábamos subiendo las primeras cuestas del inmenso Atlas. La progresión fue a la inversa que a la ida, y esta vez fuimos pasando del amarillo al verde, del desierto al bosque. No sé por qué pero el cruce me pareció mucho más hermoso esta vez (tal vez porque venía conduciendo yo? :D)

Los bosques de pinos me hicieron acordar a Va Gral Belgrano y alrededores, el olor a madera y savia, las piñas en el suelo... Sentía la necesidad de respirar profundamente y almacenar todo eso en mis pulmones.
Al final no vimos nieve, ni en el punto más alto. La nevada había sido mucho más al noreste de donde estábamos cruzando. Bueno... mejor... igual, no teníamos cadenas para el Picanto... :P

Luego del Atlas, la ruta no ofrecía nada interesante... Así que al cabo de unas horas, ya un poco ansiosos, arribamos a los confines de la ciudad de Marrakech!!

Un capítulo aparte merecen las vueltas que dimos para encontrar el aeropuerto. Sorprendentemente parecíamos no poder encontrar una sola persona que hable aunque sea francés, así que nuestros intentos se iban en “Aegopogt!! Fiuuuuuuu!!! (haciendo avioncito con la mano) Pour aller al’aeroport!!” y luego de mirarnos raro, nos indicaban una dirección. Al cabo de unas cuadras, más perdidos que antes, preguntábamos otra vez y nos mandaban para el lado contrario!! Al fin (y luego de pasar por varios boulevares, avenidas, callejuelas y demás) encontramos un cartel, y luego otro, y ya no les perdimos el rastro hasta alcanzar el Menara Aeroport.

Mientras Mário hacía el papeleo, yo esperé en el coche con todo el equipaje. Y mientras, me iba despidiendo de él. :D Se había portado tan bien con nosotros!! Y eso que hasta le dimos un paseo 4x4!! Vino el tipo de Europcar a hacer todos los chequeos pertinentes y tras asegurarse que estaba todo en orden, y con una enorme sonrisa en la cara, nos estrechó la mano y nos dio su número de móvil personal, para la próxima vez que visitemos Marrakech.

Y aquí fue cuando comenzó nuestra aventura Marrakechiana :D
Tomamos un taxi (un Fiat Uno como el de mamá!!) lleno de peluches y felpa por todos lados, hasta la plaza Djemaa El Fnaa, el corazón palpitante de la Medina de Marrakech. Nos dejó tan cerca cómo pudo, sin internarse en el caos.

Maletas en mano nos mandamos por una peatonal que saldría derecho a la plaza, en busca de nuestro hotel elegido por la guia. La peatonal esta, salvando las diferencias, tenía un aire a nuestra ya vieja conocida Rambla de Barcelona, pero nunca supimos identificar bien por qué. A mitad de camino, y bastante de repente, Mário se gira y encara a una pareja que pasaba con un “Desculpa aí!”. Yo no entendía nada, de golpe se le dio por hablar portugues con la gente en pleno Marrakech?? Había sido que sus interlocutores eran portugueses también (no sé como los identificó) y entonces Mário aprovechó para robarles un par de consejos sobre la ciudad.

Al final de la calle ya podíamos oir el barullo efervescente de Djemaa el Fnaa... Antes de llegar, doblamos a la derecha, por un pequeño pasaje. Ahí es donde se encontraba el Palace Hotel, jejeje. Preguntamos precio y comodidades, nos mostraron una habitación... mmmm... y si miramos un poco más?? El resto estaban peores... Aquí no hay tantas facilidades, en plena ciudad, con tanta competencia, y el turista tiene que conformarse con lo que le ofrecen o irse a otro lado... Volvimos al Palace, que no estaba tan mal, sólo que la única habitación que tenían para nosotros tenía el baño fuera, y dos camas de plaza y media... y bueeeeno... si estamos acostumbrados a caber en una de una plaza...
Lo que más me gustó del hotel es que tenía un hermoso patio interno con mesitas, lleno de azulejos y con mucho verde... muy marroquí!!!

Ahí nomás tiramos todas nuestras cosas, nos pegamos una lavada de cara y salimos a la aventura!!

Joder, y qué aventura!! Apenas nos asomamos a la plaza, me embargó el vértigo. Había tanto movimiento! Tanta gente! Tanto ruido!! Tantas cosas sucediendo al mismo tiempo!! Me dio un poco la misma sensación que me daba en Nueva York cuando salíamos de noche a la calle y había todo en demasía.

Lo primero que hicimos fue sentarnos a almorzar. Eran las cuatro y media de la tarde y estábamos muertos de hambre!! Así que intentando ignorar todas las sensaciones nuevas, nos sentamos en el primer sitio que encontramos. No fue la mejor comida que hemos comido, pero sirvió a su fin, y estábamos listos para largarnos a la carrera.

Cómo explicar Djemaa el Fnaa?? Mmmm.... Es como... un perimetro... si... irregular... mmm... peatonal... no... casi... mmmm....

Es una gigantesca plaza pavimentada, un hervidero de actividad, un escenario de talentos, un hipermercado de cosas, una dimensión paralela, un corazón a mil, un nudo vial, un gigantesco teatro, un viaje al pasado, un licuado de emociones... todo eso y mucho más.

La primera impresión asusta un poco, te agarra desprevenido... el sonido de las flautas de los encantadores de serpientes, la percusión de los improvisados bailarines callejeros, turistas y locales por igual yendo y viniendo sin un patrón establecido, los coches, y sobre todo las motos, que pasan sin cuidado por entre la gente por una calle imaginaria, los olores que se mezclan con los sonidos, los vendedores de agua y sus coloridos trajes, los pobres monitos atados, los puestos de jugos citricos, las demostraciones artisticas, las intimidantes tatuadoras de henna... es que es interminable... incesante... increíble... Y dominando todo el paisaje, con aire orgulloso, el enorme minarete de la Mezquita Koutubia.

Yo iba prendida a mi príncipe como garrapata. Me intimidaba un poco tanto caos. Mário tenía los ojos bien abiertos, esto es el tercer mundo...

Luego de algunas vueltas desdibujadas, nos metimos en el souq, otro mundo aparte. Una complicada telaraña de pasajes precariamente techados para protegerse del inclemente sol del desierto, donde puedes encontrar cualquier cosa. Uno al lado del otro, centenas y centenas de negocios vendiendo cerámica, lámparas, instrumentos musicales, ropa, especias, cuadros, pantuflas, bicicletas, pufs, artesanías en madera, metal, cuero o vidrio, alfombras, comida, hierbas, souvenirs industriales, platos, juegos de té, camisetas...

Pasear por el souq es toda una aventura, no solo tienes que esquivar las motos que pasan como si estuvieran en la autopista, si no también a los vendedores, que te acosan con sus ofertas a cada paso. “Look! My friend! Amigo! Español?? Two Euros! Mira! English?? Come! Bonito!!” Obviamente yo era completamente ignorada, las ofertas iban dirigidas al macho, que es el encargado de los negocios. La mujer, como mucho, puede decidir si algo le gusta o no, y de ahí, el resto es trabajo de hombres. Si mostrabamos el más mínimo interés en algún artículo, estábamos automàticamente perdidos en una catarata de verborragia vendedora.
Más bien de casualidad, y gracias a un poco de sentido común (es decir, seguir el grueso de la corriente de personas) volvimos a salir a Djemaa el Fna.

Y otra vez volvió a sorprendernos. El paisaje había cambiado rotundamente y la plaza bullía con cientos de puestos de comida ordenadamente montados. De repente ya no sonaban las flautas. Fueron reemplazadas por el escalofriante llamado de las mezquitas. Dejenme decirles, aquí en Marrakech fue mucho más impresionante que en el desierto... jejeje. Supongo que será debido a la mayor concentración de mezquitas en los alrededores, todas llamando al unísono a sus fieles... Incluso tuvimos la suerte de ver algunos de ellos metiéndose misteriosamente por unas puertitas, jeje...

Tanto de golpe puede agobiar a cualquiera. Necesitábamos sacar la cabeza fuera del agua y respirar un poco... Esas altas terrazas de los restaurantes parecían el puerto ideal. Elegimos una al azar y subimos, por suerte encontramos sitio facilmente. Dejamos pasar un poco el tiempo, acompañado de un delicioso té de menta. Desde ahí arriba se podía observar inmune, el ordenado caos de la plaza. Sólo el humo de los improvisados restaurantes allí abajo podía alcanzarnos.

Tanto oler cosas raras abre el apetito, así que al fin nos decidimos a bajar de nuestro parapeto, zambullirnos brevemente en la locura, para volver a subir de nuevo a otro refugio, jejejeje. Esa noche cenamos en un restaurant super pijo con una vista impresionante. Como diría el Andrés: “Me encanta jugar a ser grande!!”.

Esquivando motos, bicicletas, taxis, carros y gente, volvimos al hotel, derecho a los brazos de Morfeo… Había sido un día fantástico, pero bastante agotador… El bullicio nocturno de Marrakech contrastaba con la paz del desierto, pero eso no impidió que vuelva a dormir como un bebé, como siempre que estoy de vacaciones…

jueves 22 de noviembre de 2007

DIA V

Miércoles 17 de Octubre de 2007
El Miércoles sí que nos levantamos tempranito!!! Es que teníamos planeado una maratón de varios kilómetros y muchas paradas!!
Desayunamos en la terraza del hotel, con una vista magnífica del valle, aunque estaba un poco fresco ahí arriba, jejeje.
Zumo de naranja recién exprimido, las panquecas estas que ya averigüé cómo se llaman (beghrir!!), cafecito, manteca, miel.. (ya me dio hambre...) un espectáculo...
Volvimos al hotel a por las mochilas de viaje (como habíamos decidido pernoctar dos noches aquí, por primera vez no necesitábamos empacar todo otra vez, jeje)

Y partimos otra vez al asfalto. Habíamos decidido empezar por las gargantas de Todrá, ya que la guía aconsejaba visitarla por la mañana que es cuando más penetran los rayos del sol, debido a la profundidad de la garganta.
La única contra es que teníamos que viajar un poco más por rutas deserticas. El inicio de las gargantas de Todrá se encuentra al final de un valle repleto de palmeras, a unos 15km de Tinerhir, que a su vez se encuentra a unos 50km de Boumalne que es donde estábamos nosotros, jejejeje.


La guía (no tomábamos ninguna decisión sin ella!!) decía que la entrada a la garganta costaba 5Dh por coche. Como estábamos esperando el momento de pagar, no nos dimos cuenta de que ya estábamos en el mismísimo medio de la garganta hasta que no tuvimos dos gigantescas paredes de piedra a cada lado, jajaja. Es increíble, en su parte más angosta, donde solo caben la ruta y un pequeño río que corre a su lado, las paredes llegan a los 300mts de altura!!
En ciertas partes del camino había gente haciendo rappel por las paredes del desfiladero. Y en su parte más turística había puestitos de “souvenirs” como los que montan en el rally en medio de las sierras :p
También se veían pastores con sus cabras, algún que otro hotel o restaurant casi “tallado” en la piedra, grupitos de palmeras aquí y allá al costado del río, enormes socavones en la ruta... en fin, un paseo muy pintoresco y paisajísticamente fantástico. El río que te acompaña todo el camino no estaba en su mejor momento, supongo que por la época, pero así y todo es un agregado bellísimo.
El paseo por la garganta del Todrá se extiende por cerca de 35km hasta que la ruta se vuelve intransitable. En realidad, el camino sigue, y con un buen vehículo 4x4, con buen clima y equipamiento, se puede continuar haciendo un loop a través de Tamtattouchte hacia Msemrir y bajar por la garganta del Dadés. Pero basados en nuestra experiencia en el Valle de las Rosas, y montados en un Kia Picanto, preferimos volver por donde vinimos :D
A la vuelta, mucho antes de Tinerhir, optamos por dejar el coche a un costado y nos pegamos una caminata al costado del río, escuchando el ruido de la corriente y respirando el increíble paisaje.

Recorrimos otra vez los 50km hasta Boumalne du Dadés y tomamos el otro camino en la bifurcación, en dirección a las gargantas del Dadés. En el camino paramos a almorzar porque nuestros estómagos ya nos estaban reclamando. Esta vez elegimos sin mirar la guía, un hotel/restaurant en medio de la ruta cuya terraza estaba llena de turistas. Queríamos algo más local y autóctono pero es difícil de encontrar algo así por acá, de tantos turistas que hay!!
Al final la terraza estaba llena de abejas. Bueno... vale... había sólo dos... pero fueron suficientes para que nos vayamos adentro, jajaja. Ahí estábamos sólo nosotros, mucho mejor. Empezamos con una ensalada marroquina (la cual echo mucho de menos) y seguimos con un “omelette” que en realidad era una tagine revuelta con huevos, jeje. Pero que igualmente estaba delicioso!!! Sin mucha sobremesa (esta vez no hubo té de menta) decidimos partir enseguida puesto que teníamos una agenda apretada.

Al cabo de unos pocos kilómetros, comenzó la aventura... una foto a cada paso!!! Las gargantas del Dadés se extienden por 63km hasta Msemrir, más allá del cual, oootra vez necesitas un vehículo 4x4 para hacer el loop hasta Todrá. El paisaje era mucho más variado y colorido que Todrá.
Las paredes de la garganta se alternaban con profundos desfiladeros (la ruta baja y sube todo el tiempo, jeje), verdes valles de palmeras, montañas de roca lisa amarillenta, rojizas kasbahs camufladas con el fondo, increíbles curvas cerradas que me hacían agua la boca, caudalosos ríos de agua transparente, ruinas de fortalezas en las cimas, extrañas formaciones rocosas que parecían dedos callosos, riachos de barro que bajaban las laderas escalonadas, parches de sembradios verdisimos, todo esto alternado con un clima que no se decidía y pasaba de lluvioso a soleado, y de soleado a nublado a discreción, como queriendo acompañar el entorno que cambiaba constantemente.
Cuando se acabo la ruta, una fina lluvia caia sobre el paisaje. Pegamos la vuelta en medio del barro y emprendimos el regreso, maravillandonos aún más que a la ida.

Anochece muy temprano por aquí. Llegamos al hotel poco antes de las 19.00hs, ansiosos por una deliciosa ducha caliente. Habíamos pasado un poco de frío a últimas horas de la tarde.
Otra vez tuvimos la oportunidad de escuchar el llamado de las mezquitas, cuyo eco inundaba todo el valle y llegaba hasta nuestra ventana con una claridad escalofriante.

Esa noche cenamos en el restaurant del hotel. Teníamos ganas de andar en pantuflas una vez. Se come muy bien ahí, no es tan pijo como el de al lado pero se come muy bien. Marche una sopa marroquina y una tagine!!
Esta vez sí terminamos con el té de menta... es que ya lo echábamos de menos.

Una furiosa tormenta azotó el valle esa noche... El viento zumbaba violentamente contra nuestras ventanas... pero no podía llegar a nosotros... en el mejor hotel que habíamos pagado hasta ahora, y en los brazos de mi príncipe protector, dormí como un bebé toda la noche...

viernes 16 de noviembre de 2007

DIA IV

Martes 16 de Octubre de 2007

Aun dormida, no fui capaz de procesar la informacion al 100%. Según acababa de escuchar, Mário me dijo que iria a por nuestro desayuno. Pues, entonces continue durmiendo placidamente, jejeje.

No tengo idea de cuanto tiempo paso, pero me desperte preocupada. Mire el reloj, las 10.30hs, joder, que tarde, y Mário?? Desaparecido en accion.

Tuve mas o menos unos 10 minutos de preocupacion cuando escuche sus pasos en el pasillo. Aparecio por la puerta con un monton de bolsas y otra enorme sonrisa en la cara.

Y resulta que apenas salio del hotel, se encontro una vez mas con Mustafá, que lo invito a desayunar junto a su hermano Abdul. Alla fueron los tres y charla va, charla viene, desayunaron y luego Mário se fue de compras a la tienda de los hermanos.
Yo por mi parte, me gané un par de babouches, jejeje, que son un calzado tipico aqu
í (que lo usan de diario, pero yo solo de entrecasa, jejeje)
Asi que tuve que salir de la cama! Empacamos nuestras cosas y antes de ir al coche pasamos por el super a proveernos una picada pal almuerzo.

Nos encaminamos hacia el Vallée du Dadés, nuestro siguiente destino turístico. Mucho más verde y mucho más lleno de kasbahs que el Vallée du Drâa, el de Dadés es paso obligado para llegar a las gargantas de Dadés y de Todra.
Lo primero que encontramos fue un enoooooorme (y hermoso!!) lago en medio de las montañas. Pero como quedo a nuestras espaldas no tuvimos muchas oportunidades fo
tograficas, jejeje.

En menos tiempo del que esperamos, alcanzamos el pueblo de Skoura. Desde que salimos que estabamos buscando un sitio al costado de la ruta para hacer un picnic, pero no hubo caso... Recién después de pasar Skoura encontramos un lugar idóneo a la sombra de una “estructura” de adobe cuadrada abandonada al costado de la ruta... Comimos un frugal “brunch” y seguimos camino. Como no teniamos apuro, esta vez podiamos relajarnos un poco mas. El paisaje se ponia mejor a cada kilómetro.

Al cabo de un rato llegamos a El Qalaa M’Gouna, un pueblito famoso por sus productos derivados de las rosas que cultivan en un valle (el Valle de Las Rosas :P) entre las montañas, hacia el norte.
Habiamos escuchado bastante del valle este de las rosas, aunque sabiamos que en esta epoca no tendria rosas.
La guia recomendaba que, si teniamos un vehiculo decente, le echemos un vistazo. Miramos nuestro Kia Picanto de arriba a abajo y concluimos que era bastante decente,
asi que luego de dar quince vueltas al pueblo buscando la entrada al camino del Valle, nos metimos por una rutita sospechosa y allá fuimos!!

Lo que siguió, nunca lo hubieramos imaginado. Miradores increibles sobre un enorme cinturon de palmeras, kasbahs de barro como castillos en islas, sobre un mar de verde, y la inmensidad de las montañas de todos colores alrededor.

Al cabo de unos kilómetros, de repente, el asfalto se termino, y un camino de tierra se internaba entre las montañas. Estaba bastante divertido!!

Luego comenzo a ponerse cada vez mas complicado y desdibujado, pero mientras el Picanto se la bancara...

Y ahí fue donde comenzo nuestra increible aventura 4x4!! Con un Kia Picanto!! No todos, eh?? Jajajaja. Llegamos al costado del rio, donde se abria un hermoso valle que de ratos se convertia en un altisimo desfiladero (y digo altisimo en lugar de profundisimo porque nosotros estabamos abajo!!!) y luego en un verde valle, y luego cruzabamos vados correntosos y seguiamos por piedras para cruzar otra vez el rio, subir una montaña, hacia otro valle donde habia mujeres lavando la ropa, a volver a cruzar el rio (se ponia cada vez mas ancho!! JOJOJO!!) y asi... IN-CRE-I-BLE!!!

Supuestamente (según el mapa) el camino del Valle de las Rosas hacia un loop y volvia a salir a la ruta de donde habiamos partido. Pues, nunca conseguimos hacer la vuelta entera. Un par de bifurcaciones confusas fueron suficientes para que desistieramos y decidieramos volver por donde vinimos (otra vez a la aventura!! YAHOOO!!)
En el camino de vuelta, un niñito me sorprendio con un “bonjour madame!!” por la ventana, jajajaja. Tierrrrrrrnoooo!!!

Al fin llegamos otra vez a El Qalaa M’Gouna, que estaba en plena efervescencia comercial. Casi no se podia avanzar con el coche de la cantidad de gente que iba y venia quien sabe a donde ni porqué.
Alcanzamos otra vez la ruta y seguimos derecho a nuestro proximo destino, Boumalne du Dadés. Habiamos decidido que dormiriamos ahí para visitar las Gargantas al otro dia.
En el camino fuimos pasando mas oasis(ses) y kasbahs y pueblitos casi deshabitados, es increible como ya estabamos casi habituados a esto. Por veces parecia que no hubieramos hec
ho otra cosa en nuestras vidas que recorrer estas rutas... Es que te olvidas de todo lo demas...

Ya teniamos elegido el hotel, el Chems, una vez mas gracias a nuestra guia (bah, de Miguel) y fue bastante facil encontrarlo (siempre sobre la ruta, jejeje). Negociamos un muy buen precio por dos noches con desayuno (ya ni me acuerdo cuanto, jeje). El mostrador de la recepción estaba llena de billetes de todas partes del mundo, debajo de un vidrio. Imaginan mi sorpresa cuando, chusmeando, encontré un Patacón?? JUAAAAAAAAA!!
El hotel, por dentro, nos sorprendio bastante... Era gigantesco!! Y laberintico!! Parecia un palacio de antaño, con sus largos pasillos, amplios halls y pasajes por doquier.

Dejamos el equipaje, nos pegamos una ducha, y salimos a cenar.

Al restaurant lo habiamos elegido con la guia tambien, jajaja. Era en el hotel de al lado, muy caté, que costaba muy caro pa dormir pero muy barato pa cenar, jejeje.
Nos acercamos a la puerta y le preguntamos al primero que vimos “pour manger??”. “Allí, despues de la piscina”. A la pucha!! Piscina!! Salimos a una terracita con una hermosa piscina circular y unas vistas impresionantes al valle delante nuestro.

El comedor era típico marroquí, como todos los que habiamos visto hasta ahora, un salon enorme con columnas, mesas redondas y bajas, un sofa circundando todo y sillas de madera. Detras nuestro teniamos un amplio ventanal que daba al valle.
Un gordisimo gato se paseaba a sus anchas por todo el restaurant. Yo le decia a Mário que en realidad era el dueño del restaurant, que era mago, y se habia convertido en gato para que la gente no lo moleste.

Empezamos con una deliciosa “sopa marroquina”, que estaba un poco picante pero verdaderamente sublime. Y luego, como para no perder la costumbre, una tajine!!!!
Se estaba muy bien ahi, asi que despues de la suculenta cenanos nos echamos para atras, a sobarnos el estomago una vez mas.

Parece ser que habia cena-show, porque al poco aparecieron unos cuantos “locales” con tambores y se sentaron junto al hogar a deleitarnos con su musica. A mi me parecia musica electronica antigua, valga la contradiccion, ya que era puro percusion y cantos raros, pero no dejo de ser una experiencia interesante.

De vuelta al hotel, pasamos por el salon de te, a hacer la digestion con nuestro ya querido te de menta, y de ahi, derecho a la camita, que mañana hay que madrugar....


miércoles 31 de octubre de 2007

DIA III

Lunes 15 de Octubre de 2007

Amanecio tan pacificamente como habia anochecido. En el silencio completo, solo se escuchaban los mudos pasos de Faraji en la arena del Sahara. Iba y venia ocupado en quién sabe que tareas.
Yo estaba en el paso intermedio entre sueño y vigilia. Senti que Mário se incorporaba. Calladamente me besó la frente y salió de la tienda.
Aun se veian algunas estrellas, pero solo por la magia del lugar, porque el cielo ya estaba claro. Faraji habia pasado la noche a la intemperie, por puro gusto nomas, al lado de una fogata.

Medio espiando, vi que Mário hablaba con Faraji. Al poco se dio media vuelta con una sonrisota enorme y se acercaba a la tienda a grandes pasos. “Nis!” lo escuché de lejos (es que le sale con acento portugués :p), me hice la que ya estaba despierta. “Dice Faraji que si nos apuramos, podemos ver el amanecer desde aquella duna!!” Asi que alla fuimos. Medio por las dudas, medio puro esperanza, llevamos las camaras de fotos, ambas con las baterias agotadas. Y tambien una botella de agua vacia (no, no somos tontos, era pa llenarla de arena!)

Subir me costo mas de lo que pensaba (tengo que dejar de fumar...) pero al final llegamos a la cima. Y ahí si que perdi el aliento, mas que por el esfuerzo, por la impresionante vista que teniamos...
Puro desierto....
Puede sonar a poco, pero creanme que es una vista inolvidable, indescriptible. Solo arena a tu frente, y al final, el horizonte, que se ponia cada vez mas rojizo. Iba a ser un amanecer de puta madre...

Alcanzabamos a ver al menos dos campamentos mas, alla a lo lejos. Y hacia atrás, descubrimos que nuestros camellos “pastaban” bastante lejos del nuestro. Faraji continuaba yendo y viniendo.
Nos dimos la vuelta, casi distraidamente, a esperar al glorioso Dios Sol. Y glorioso fue sin dudas, aquel amanecer. Sentados en lo alto de la duna, abrazados como si fuera el fin del mundo, una inmensa sonrisa en el rostro, y el corazon lleno por tener el privilegio de vivir esas cosas, ese amanecer, ese paisaje, esa paz, y este amor...

Nos olvidamos del mundo y nos quedamos un buen rato jugando en la arena, deslizandonos como si fuera nieve, metiendo la mano para sentir lo tibia que estaba por dentro, llenando la botella que con suerte nos acompañaria de vuelta, y admirando una y otra vez nuestro maravilloso entorno.
Al cabo nos acordamos de Faraji, y nos dimos la vuelta a ver donde andaba. Lo vimos a lo lejos, trayendo los camellos de vuelta al campamento. Él tambien nos vio, y nos hizo señas de que bajáramos a desayunar. Le hicimos caso, y emprendimos el descenso.

Desayunamos fuera, al costado de la carpa, al abrigo del solcito que calentaba cada vez mas. Obviamente el infaltable té de menta, y pan arabe con queso.
Y después... era hora del regreso. Esta vez cambiamos el orden, Mário por delante y yo detrás. Faraji conducía la minicaravana con la misma tranquilidad que a la vuelta. Yo, sin el peso de tener que sacar fotos (ya que no tenia camara) iba admirando el paisaje y reflexionando sobre lo que habiamos vivido (y concentrada en no sentir el dolor que el viaje me producia en los huesitos del trasero, que ya estaban sensibles de la ida... :p).

En medio del trayecto y sin previo aviso, faraji se detuvo y se lanzo de rodillas al suelo. Yo dije “Cagamos, le agarro justo la hora de rezar en pleno desierto!!”. Para mi inmensa sorpresa (y la de Mário, que me miró riendo), nuestro guia, de rodillas en la arena y con la cabeza gacha, estaba orinando. Pues... que la naturaleza llama, y hay que atenderla! Y me parecia poco probable que haya un baño publico en el desierto. Asi que ahí estabamos los dos, sentados en lo alto de sendos camellos, el de Mário quejandose porque habiamos parado, y nuestro guia meando en la arena.... Cuando termino, se paso unos buenos minutos limpiandose el miembro con arenita (ojo que yo nunca se lo vi, eh??)

Bueno, luego retomamos el viaje y con él, la reflexión y demás... jejeje

Al cabo de la hora y media de viaje llegamos otra vez a Les Mille et Une Nuits. Allí nos esperaba Youssef y compañía, con más té de menta. Estuvimos un rato conversando con ellos de nuestra experiencia, y les hicimos la promesa de que el año que viene volveríamos a por más. Una excursión de una semana hasta Erg Chigaga, donde se ven dunas de más de 600mts de alto...mmm... no suena nada mal, no??

Nos pegamos sendas duchas terriblemente balsamicas (y de paso me puse Hipoglós en el trasero, :P) y nos fuimos a la tienda de Youssef, jeje. A Mário le habian dicho que el desierto era la mejor zona pa comprar alfombras. Y hete aquí que la familia de Youssef hacia alfombras, y que él estaba bastante interesado en la botella de whisky que Mário alegaba tener.

Así que fuimos en el coche hasta el pueblito que habiamos pasado antes, y continuamos a pie por entre los laberinticos pasillos de la kasbah, hasta la tienda de Youssef. Fue como entrar en un mundo magico, “aladinico”, de alfombras voladoras, sultanes y lamparas, jejejep. La antigua construccion estaba enteramente forrada en alfombras, paredes y suelo cubiertos de todos los colores. En la planta de abajo se hacian, alli estaban los telares y madejas. Y en la parte de arriba se hacian los negocios :D
Primero empezo por enseñarnos los diferentes estilos, y a reconocer los diferentes hilos. Estilo del Drâa, berber, beduino... pelo de camello, algodón, hilo de seda... ya estábamos mareados. Luego de desplegar unas 25 alfombras de todos los colores y estilos, Mário le dijo que solo le interesaban amarillas, asi que desplegó unas quince mas, todas amarillas, y asi, jaja, cada vez se hacia mas dificil elegir!! Yo mientras tanto miraaaaba y miraba, fiel a mi desdeñable indecision, estaba perdidisima. Me decidiria por alguna?? Obviamente las que mas me gustaban eran las que costaban un ojo de la cara, que no estaba dispuesta a entregar. Asi que seguia mirando.
Al final decidimos y negociamos (bah, el macho, yo era mero adorno :D) nos llevamos 3 hermosas (y pesadisimas) alfombras por 1500Dh y una botella de whisky barato.

Youssef se tomo su tiempo para envolverlas y atarlas. Ya al llegar nos habia llamado la atencion la paz y la tranquilidad con las que hacen todo por aquí. De a poco nos ibamos acostumbrando y dejandonos llevar por eso tambien. Nadie los apura, no existe el “perder tiempo”, todo se hace con una parsimonia envidiable...
Cuando termino de envolverlas nos dijo que nos sentemos a fumar un puchito con el. Solo por el mero gusto de conversar de nada luego de un buen negocio para ambas partes. Mário aprovecho para sacar una foto de tan extraño momento. Y se puso mas extraño aun cuando Youssef dijo que luego deberiamos enviarsela. Y me pidio papel y lapiz para apuntarnos su direccion de e-mail!!! Le costaba un poco escribir, y pensaba mucho cada letra, y mientras nos contaba cómo habia dejado la escuela en tercer grado, apenas aprender a escribir en alfabeto latino. “El resto, para qué?”

Volvimos los tres al coche, nosotros dos un poco preocupados por haberlo dejado estacionado sobre la ruta. Youssef nos tranquilizaba diciendo que en los pueblos pequeños como ese, no habia de que preocuparse.
Cuando llegamos al coche, habia cuatro niñitos esperando a los dueños turistas que les regalarian cosas. Nos subimos los tres, y se quedaron paraditos junto a mi ventana, mirando con ojitos ansiosos. Abrimos un poco la ventana y se desato la hecatombe, una madeja de brazos se avalanzo dentro del coche intentando aferrar las biromes que Mário sostenia. Comenzó a repartirlas pero, la ley del mas fuerte, habia algunos que solo se quedaban con las tapitas. Youssef les ordeno que se tranquilizaran y se alejaran. Al principio no le hacian mucho caso, luego, viendo que era la unica manera, comenzamos de a poquito a cerrar la ventana, y fueron retirando los brazos uno a uno, algunos conformes con el botin, otros lloricosos, y uno que sostenia solo tapitas.
Pasado el terremoto, lo llevamos a Youssef y nos despedimos de él en la puerta del Mille et Une Nuits, con promesas de reencontrarnos el año que viene y un “á la prochaine fois!!!”

El camino hasta Zagora, más árido que desértico, no presentaba mas oportunidades fotográficas que a la ida, por lo que seguimos de largo. Paramos a la entrada de Zagora, donde habia varios buses de turistas, a ver si podiamos almorzar.

Buscando en nuestra fiel compañera, la guia de Miguel, nos decidimos por un Hotel/Restaurant llamado Hotel Vallée du Drâa. Tenia estacionamiento propio y parecia bastante popular. Dejamos el coche y al franquear la entrada nos encontramos con un precioso jardin con una fuente en el centro que tenia unas cuantas tortugas, jojojo!!. Nos situamos en una terracita frente a la fuente, toda tapizada y llena de almohadones como siempre. Comenzamos con una ensalada Marroquí y de primero, esta vez decidimos probar el Cous Cous, otro de los platos típicos de esta zona. Fue un almuerzo muy pacífico, muy a lo turista, y muy relajado. El Cous Cous probó ser delicioso, pero más llenador de lo que pensábamos, y al poco ya estábamos los dos sobándonos la barriga otra vez, jejeje. Finalizamos como siempre, con un espectacular té de menta que esta vez traia las hojas en el vaso. Todo nos costó alrededor de los 200Dh.

Ya con la barriga llena y el corazón más contento que antes, retomamos nuestra inspección del maravilloso Valle del Drâa, cuya parte más fértil se extiende por unos 95km entre Zagora y Agdz (donde habiamos comprado los turbantes!!)
Era difícil parar por fotos ya que la banquina era muy angosta como para parar y habia pocas salidas de la ruta por donde meterse.
Al cabo de un rato, por fin encontramos un hueco entre las palmeras y pudimos aparcar el coche bajo un árbol. Cámara en mano, nos bajamos a por un par de fotos de concurso y a disfrutar con la paz tipica de estar de vacaciones, de ese maravilloso entorno. A los cinco minutos de estar ahí, aparecio gente de todos lados, jojo!! Nos sentimos un poco intimidados pero decidimos ignorarlos y surtió efecto porque nadie nos molestó. Nos subimos al coche y seguimos camino.

A lo largo del todo el camino se ven restos de Kasbahs en ruinas y alguna que otra habitada. Asi como tambien pueblitos de una sola calle (la ruta) con hombres, y niños que van y vienen aparentando estar ocupados (bueno, recuerden que las mujeres cargan paja de aquí para alla :D) Lo más tipico del Vallée du Drâa son sus palmeraies, inmensas extensiones de palmeras en cantidades que jamás habia visto en mi vida. Esto, en conjunción con el colorido de las montañas y la gracia de las kasbahs y ruinas, dotan el paisaje de una magia única. De vez en cuando, en la cuenca del Río Drâa, bastante vacía por estos dias, se veían unos cuantos charcos enormes de agua que daban reminiscencias de pequeños oasis perdidos en tanto desierto.

Pasando Agdz, casi llegando a Ouarzazate, nos sorprendió la noche. Nos habían dicho que por la noche había que conducir con cuidado porque no era obligatorio usar las luces (My God!!) Pero ya habíamos probado que eso era solo en las urbanizaciones, y en la ruta no habia problema.
Como ya no teniamos luz para admirar el paisaje, la charla se volvio más hacia adentro. Adoro esas charlas con mi Luigi. Es tan elocuente, claro, y sobre todo 100% sincero en sus palabras… puedo escucharlo por horas, deleitandome con el hilado de sus pensamientos, con la dulzura de sus palabras, con la sinceridad de sus confesiones…

Casi sin darme cuenta (ya saben como los coche que conduzo llegan solos a destino :D) llegamos a Ouarzazate. Ya nos parecia vagamente familiar, y eso que habiamos estado ahí solo un par de horas. Con la ayuda de nuestra guia, ubicamos el hotel de nuestra eleccion, el Hotel Royal. Mi principe se bajo a hacer las averiguaciones correspondientes y volvio sonriente una vez más, con una anécdota para contarme. En la puerta del hotel le habia increpado un tipo. Acostumbrados ya al acoso a los turistas, lo descarto sin mas y siguió camino. El tipo, en tono de broma, lo apuro, diciendole si tenia algun problema con el. Y palabra va, palabra viene, llego a enterarse de que era Abdul, el mismisimo hermano del Sr. Mustafá, el que nos habia vendido la excursión al desierto!!

Dejamos nuestras cosas en nuestra nueva habitación y volvimos a recepcion, pasaporte en mano, para hacer el check in. Los formularios ya nos esperaban sobre el mostrador, pero no habia ningun recepcionista a la vista!! Nos asomamos un poco y descubrimos al recepcionista de rodillas en el suelo… estaba rezando!! Y claro, si ya eran las 7 y pico. Llenamos nuestros formularios en silencio y esperamos un momento a que nuestro interlocutor acabara sus plegarias. Finalizado el tramite, volvimos a la habitación a por abrigo y salimos a deambular por las pocas calles de Ouarzazate.

Mário estaba loco por mostrarme el “negocio” de Mustafa, asi que nos metimos en las laberinticas calles del mercado. Su, a veces, prodigiosa memoria nos llevo directo a destino. Alli estaban no solo Mustafa y su hermano ( y nuevo amigo de Mário) Abdul, si no tambien el padre de ambos. Luego de una breve charla sobre la excursión al desierto, y la promesa de pasar más tarde o a la mañana siguiente (Mustafa nos habia invitado a cenar a su casa, cosa muy comun según habiamos aprendido de la guia) nos despedimos con la palabra de que volveríamos. Mustafá no pudo dejar de despedirse con un “cuida bien de tu novia!!” (jajaja) a lo que Mário respondio abrazandome apretadamente en señal de... no sé de que, jajaja.

Luego dimos una breve vueltecita por el mercado, y salimos a la calle principal. Ya teniamos hambre otra vez, pero a esta altura preferiamos algo mas bien liviano. Nos metimos en el primer restaurante que nos parecio lo suficientemente pijo para nosotros :p y nos fuimos directo a la terraza. Cenamos brochettes y ensalada, nada escandaloso, y como siempre, nuestro broche de oro amigo... un buen té de menta....

No deben haber sido mas de las 10 de la noche cuando regresamos al hotel. Nosotros nos sentiamos como si fuesen las 5 de la mañana... Y ansiabamos la paz de la noche anterior...

La millonada de fotos del amanecer en el desierto, las tendrán la próxima semana, luego de que el bueno de Nuno nos ayude a sacarlas de mi móvil :D

viernes 26 de octubre de 2007

DIA II

Domingo 14 de Octubre de 2007
Nos levantamos tempranito mas por la claridad que por el despertador. Queriamos aprovechar cada segundo de estas tierras, y si bien ambos somos de esos a los que les gusta hacer fiaca, nos levantamos sin quejarnos.
Fuimos al salon a por nuestro desayuno. Teniamos mucha curiosidad de saber en que consistia un desayuno alla arabe, jeje. Pues, lo tipico es como una “torta frita”, o un panqueque grueso, bueno, me entienden, no se como se llama ni como se prepara, pero es riquisimo. Y aparte mantequilla, miel o mermelada de durazno, ademas del obvio te de menta, el café y la leche.
Enseguida partimos para nuestra proxima aventura: el desierto del Sahara!! Habiamos estado hablando con Hamid la noche anterior, y él nos habia recomendado que reservemos la excursion con anticipacion, por si no habia plazas. Pero hay que tomar con pinzas lo que te dicen aquí, ya que hay intereses econo-turisticos de por medio, jeje. Hamid nos habia dicho que tenia un amigo en Ouarzazate (un pueblo que nos quedaba de paso) llamado Mustafa, que por puro gusto nos haria el excelentisimo precio de 60€ por persona. Terriblemente caro. Lo llamo por telefono y todo! Con toda la amabilidad le dijimos que no se preocupe, que nos arreglariamos por nuestra cuenta, y partimos en nuestro Kia Picante rumbo a Ouarzazate.
En el camino, oh sorpresa!! Un estudio de cine!! Una enorme esfinge rosa y un gigantesco cartel que proclamaba CLA Studios!! Mário ya me vio la cara y clavó los frenos. “Queres que entremos, no?” No hizo falta que le diga nada, se bajo, hablo con el guardia, y alla fuimos!! Por la modica suma de 1€ cada uno, recibimos un completo tour informativo. El guardia, a su vez oficio de guia, sin pretender nada a cambio (practicamente el unico en todo el viaje!) Un tipo muy amable que se esforzo un monton para que le entendamos en frances. En uno de los estudios, que estaba abierto, habia restos del atrezzo de peliculas como Gladiador, Kundun, Cleopatra, Reino de los Cielos y Las Colinas Tienen Ojos (buuuu!!) Yo estaba como loca, jajajaja. Imaginenme!! Resulta ser que los Estudios Cla pertenecen nada menos que a Dino de Laurentiis y son una filial de Cinecittà en Marruecos. La verdad es que esto del estudio fue un Bonus extra que no esperaba.
A los pocos kilómetros ya encontramos Ouarzazate. La idea era solo pasar por un supermercado y abastecernos de cosas para picar por el camino, nunca se sabia donde o cuando almorzariamos. Mário bajo al super y yo me quede en el auto, al resguardo de las miradas curiosas, jeje. Al rato aparecio, dejo las cosas en el coche, y se puso a charlar con un tipo. Yo no entendia nada, vino, me dijo “ya vuelvo” y desaparecio por un callejon con el tipo este. Yo ya estaba revuelta “que imprudente! Que loco! Irse asi con alguien que no conoce! Y ni siquiera se a donde!” y al poco volvio con una sonrisota en la boca, jajaja. Resulta ser que el tipo era el famoso Mustafá, el de las excursiones en camello, amigo de Hamid. Y acababan de hacer negocios. Una noche en el desierto, viaje a lomo de camello, cena y desayuno a 35€ por persona. Muy bien!! Mário me aseguró que eran una empresa seria, que la oficina estaba muy bien puesta y que no teniamos de qué preocuparnos. Sólo teníamos que llegar antes de las 16.00 a un Hotel/Albergue/Camping que se encontraba 5km antes de M’Hamid, el ultimo pueblito antes del desierto.
Y allá fuimos!!
El camino a M’Hamid cruza el Valle del rio Drâa, un camino lleno de palmeras y oasis en medio de la piedra. Si bien paramos en varios miradores, la idea era pasar derecho nomas, y disfrutarlo a la vuelta, en todo su esplendor, ya que teniamos que estar en M’Hamid antes de las cuatro. By the way, el camping este desde donde saldriamos en camello se llamaba Mille et Une Nuits, JIJIJI!!
En Agdz (si, lo se, no tiene vocales!) paramos a comprar un par de turbantes, ya que nos habian dicho que serian muy utiles. Y por Zagora pasamos sin pena ni gloria. La ruta se empezo a poner cada vez mas descuidada. Al punto de que cada vez que venia un coche de frente, ambos debian morder la banquina porque si no no pasabamos!!! Los locales ni se molestaban, solo esperaban que el turista se haga a un lado, jajajaja.
Al fin llegamos al Mille et Une Nuits. Un pequeño desvio a la derecha por un camino de tierra y arena lleno de palmeras nos llevo hasta la entrada. Dejamos el coche en el “parking”. Nos estaban esperando, probablemente ya estaban avisados de que “el portugues y la argentina en un coche gris” llegarian de un momento a otro. En seguida nos ofrecieron sentarnos en una galeria de caña y nos trajeron té de menta. Uno de los tipos que estaba ahí se sento a compartir con nosotros, te y charla. Hablaba un poco de ingles asi que nuestros cerebros pudieron descansar un poco de la lucha con el frances. Charlamos de todo un poco, de la vida que se lleva ahí, de la excursion que estabamos a punto de disfrutar, todo esto acompañado de te de menta y mientras alistaban nuestro transporte.
En un momento determinado, y debido a tanto te de menta, me fui al baño, y cuando vuelvo... se me cayó la baba. Mi Luigi estaba deleitando a nuestros anfitriones con una guitarra y un poco de good old bossanova. Si ustedes lo vieran!! Tan lindo!! Y los tres arabes lo miraban y escuchaban embelesados esas melodias tan nuevas. Fue una imagen increible. Luego cantamos “Chega de Saudade” a duo y nos ganamos algunos aplausos, jejeje. Fue una experiencia muy, no se, muy de pelicula. Fue un momento tan nuestro, me emociono compartir eso con él, desparramando por el mundo la musica que tanto ama.
Luego exigimos nuestra parte, por lo que Youssef (el que nos habia recibido) fue a por su guitarra extraña (ni la mas remota idea de cómo se llama, lo olvide a los 3 segundos, son nombres muy dificiles!!) y nos deleitaron con un par de canciones arabo-africanas.
Al lado nuestro habia un grupo de tres alemanes que hacia 7 semanas que andaban paseando por Marruecos y el desierto... Habian hecho una excursión de diez dias entre las dunas. Yo pensé “joder! Pa que tanto tiempo!!” Que poco sabia de lo que nos esperaba...
Al rato vinieron a avisarnos que nuestros camellos estaban listos. Mário, asi de lindo como es, pregunto si antes de salir no podiamos conocer el complejo, por lo que Youssef gustosamente se ofrecio de guia y nos mostro todas las instalaciones.
Luego volvimos a la galeria a por nuestra mochila y nuestras botellas de agua y fuimos a encontrarnos con nuestro transporte.
Nos presentaron a quien seria nuestro guia. Faraji, un arabe de pura cepa cuyo frances era casi tan basico como el nuestro. A lo largo de la aventura, realmente le agarramos cariño, aunque todas nuestras charlas eran mas bien monosílabos y señas, jeje.
Y asi fue como comenzo una de las experiencias mas asombrosas y enriquecedoras de mi vida.
Comenzamos con un poco mas de una hora a lomo de camello, en la que todo rastro de civilizacion iba desapareciendo hasta llegar a ser solo arena, plantas, el sol y nosotros.
El atardecer fue glorioso, lamentablemente no podia abrazar a mi principe porque estabamos en camellos diferentes, jejeje. Que decir de los camellos? Son divinos! Super pacificos (y mas bien resignados) caminan por donde los lleven mientras van mirando el paisaje con grandes ojos y una sonrisa complice, como si supieran algo que nosotros no. Nosotros los occidentales ibamos sacando fotos como locos. Cuando mi camara me dio el alerta de bateria me dio un vuelco en el corazon. Habia olvidado llevar mis pilas de reserva!! Y realmente no creia encontrar un enchufe en el medio del desierto, no?? Razon por la cual, mis queridos, las mejores fotos del desierto estan en mi fucking movil rebelde que ahora no me deja bajarlas... :D
Ni idea que hora era cuando llegamos al campamento. Habia una carpa cuadrada con dos habitaciones separadas, que parecia ser el cuartel general, y un poco mas alla, tres tiendas estilo bereber, una de las cuales seria nuestra habitacion de hotel (las otras dos quedarian vacias). Asi como andar en avion, la parte mas divertida de un viaje en camello es la subida y la bajada, jejeje. No se como hacen ese movimiento de patas sin enredarse, pero para quien esta arriba es bastante adrenalitico!
Mientras nosotros andabamos de aca para alla como locos, toqueteando la arena y demas. Faraji iba y venia con los viveres y utensilios. Se metio a la carpa cuadrada a cocinar, y Mário, curioso como es, se metio detrás suyo y le dijo que le gustaria aprender a cocinar tagine. Ahí nomas, nuestro amigo Faraji dispuso un par de almohadones para que nos sentemos, y se puso manos a la obra. A Mário no le bastaba solo con mirar, por lo que se arremangó y se puso a pelar papas y cortar cebolla él tambien, jejeje. Si será lindooooo!!! Mientras tanto, yo apuntaba todo lo que hacian, muy comoda en mi almohadon :D
Una vez echados todos los ingredientes (incluido el infaltable comino) habia que esperar a que todo se cocinara. Nos fuimos afuera a fumar un puchito. Se me salio el cuerpo del alma cuando miré al cielo. Nunca antes en mi vida habia visto tantas estrellas juntas!!
Ay, ay, es realmente indescriptible. No hay forma de poner en palabras lo que se siente.
Nos recostamos en la pared exterior de la carpa grande y ahí nos quedamos, casi en silencio, a tratar de distinguir las sensaciones que nos provocaba aquel cielo nunca antes visto.
Faraji iba y venia de aquí para alla. Que estara haciendo?? Al rato se acerco a nosotros y nos dijo “Voilá la chambre” y nos señalaba un punto en medio del campamento, donde no habia nada. Al principio no le entendimos. Que vuele a donde???? Él seguia insistiendo y señalandonos y al final comprendimos. Alli esta vuestra habitación. El bueno de nuestro guia nos habia dispuesto una manta y varios almohadones en medio de la arena para que nos recostemos a disfrutar el espectáculo estrellado.
Asi que, sin protestar, le hicimos caso, y nos echamos panza arriba con la mirada fija en el cielo, tratando de almacenar ese cielo que tal vez no volveríamos a ver.
Es inevitable ponerse filosoficos ante tanta grandiosidad. Sobre lo pequeños que somos, sobre lo maravilloso de la vida, nuestro planeta, y todo lo que hay mas alla (pues se podia ver bastante lejos…) Sobre qué insignificantes eran las cosas de todos los dias, el trabajo en el Alberguinn, las cosas que haces a diario sin pensar, solo porque tienes que hacerlas. Sobre como pierden el sentido cuando tienes la oportunidad de hacer algo unico, irrepetible e inolvidable como esto. Y las cosas que realmente valen la pena, cobran un valor aun mas inmenso, mas trascendente. La familia, los amigos, esta personita tan especial que tenia al lado mio, de quien me siento tan cerca y con la que tenia el honor de compartir este momento unico e inolvidable.
Faraji no quiso interrumpir nuestra introspección, por lo que fuimos nosotros los que nos acercamos al “salon” cuando la comida estaba lista.
Fue la mejor tagine que comimos en todo el viaje. Faraji nos ofrecio cubiertos, pero él comeria con la mano. Y lo propio hizo mi compañero, jejeje. Comimos hasta más allá del hartazgo, no solo estaba deliciosa si no que tambien era muy abundante!!Y encima habia postre!! No sé de donde, Faraji saco melon y uvas. Me sentia una emperatriz romana, echada en los almohadones comiendo uvas, jajaja.

De sobremesa, un poco mas de cielo estrellado. Nos quedamos un buen rato ahí, intentando que el tiempo no pase. No tengo idea qué hora era cuando nos fuimos a dormir. Solo se que fue la noche mas pacifica que habia tenido en mi vida. Un absoluto silencio, una paz renovadora, un lugar increíblemente mistico y atrayente, mi corazon lleno de alegria, y mi principe a mi lado, dotaron mi sueño de una tranquilidad pocas veces vivida, de sentirme en paz con todo, y conmigo misma y caer en la cuenta, una vez más, de que estaba cumpliendo mi sueño…

jueves 25 de octubre de 2007

DIA I

SABADO 13 de Octubre de 2007

Nos levantamos super temprano. Mi príncipe, como siempre, preparó bocadillos para el camino. Preferimos tomar un taxi hasta Sants, en lugar del poco confiable metro, y llegamos a la estación a las 8 en punto. Claro, no contamos con que el tren salía a las 7.55 y tuvimos que esperar al proximo.
Asi que luego en el aeropuerto fue todo fugaz, y antes de que me de cuenta ya estabamos los dos sentaditos en el avion. Que emocion, nuestro primer viaje juntos...
El vuelo partio a las 10.05 y llegamos 1.50hs despues. Pero como hay dos horas de diferencia, casi quellegamos antes de salir.

Cuando llegamos al Marrakech Menara, estaba lloviendo. Creo que el aeropuerto de Menara fue el primer contacto de Mário con el “tercer mundo”, jeje. Yo ya habia visto peores. Hicimos inmigraciones super rapido (me pusieron sellito por fin!!), aunque tuvimos que esperar bastante por nuestro equipaje. La cinta se atascaba y se armaban embotellamientos de maletas muy graciosos, y empezaban a rebalsar para los costados , habia varias personas, incluidos nosotros, que nos pasamos todo el rato levantando maletas del suelo.
Una vez con nuestro equipaje, nos dirigimos a la salida, hasta la casa de cambio. Ahí al lado estaban los rent-a-car, mostradores de madera terciada medio destruidos con cartelitos de papel impresos a color con los nombres de las empresas, Hertz, Avis, Budget, Europcar.
Nos pusimos en la cola para cambiar nuestros Euros por Dirham. Mientras, yo me ofreci para averiguar los precios del coche. Sabiendo que Hertz y Avis serian los mas caros, me fui primero a Europcar. Y tuve el primer encuentro con el regateo marroqui. El tipo me ofrecio un precio (que a mi me encanto, ja) y cuando le dije que volviamos luego de cambiar dinero inmediatamente lo bajo y me ofrecio unos cuantos extras, jajaja. Cambiamos el dinero y volvimos al mostrador. Rentamos un coche de la categoria mas economica, por 5 dias con kilometraje ilimitado, seguros y conductor adicional (y cuatro horas mas de gracia al devolverlo) por 2500Dh. (El cambio esta 11 y pico)
Mientras esperabamos a que el coche venga de Marrakech, nos fumamos un puchito afuera. Puufff, ya estabamos en Marruecos, y teniamos un monton de aventuras por delante!!

Un arabe con tunica, sombrerito de crochet y todo (que no hablaba ni frances) nos acompaño hasta el coche, un Kia Picanto gris que al principio no nos dijo mucho pero que a lo largo de la semana se convertiria en nuestro aliado y compañero fiel.
Una vez armados, maletas en el baul, guia en la guantera y camara de fotos en el regazo, partimos a descubrir el mundo!

La primera impresión fue un poco violenta, conducir en Marrakech es terriblemente estresante, jejeje. Digamos, al parecer, no existen reglas ni ningun tipo de ley, por lo que el uso de la bocina es incesante y hay que tener unos, a ver... dos mil quinientos ojos, para poder estar atento a los taxistas, bicis, carros, sulkis, peatones, mulas, motos y demas habitantes de las calles que se cruzan sin cesar sin un patron logico. Es bastante divertido una vez que te acostumbras, pero claro... recien llegabamos.

Le dimos toda la vuelta a las murallas de la medina para salir a la ruta rumbo a Ouarzazate.
Al frenar en una rotonda, un “motociclista” se nos puso al lado, preguntando si necesitabamos algo (son muy serviciales con los turistas. Claro, que a cambio de una propina) Como el cruce estaba populoso, charlamos un poco con el, y nos comento que ese dia “ramadán finito!!!” por lo que a la noche habria fiesta en todo Marruecos. JOJOJO!

Nuestra segunda aventura (la primera habia sido atravesar Marrakech en coche y salir ilesos :p), cruzar el Alto Atlas, fue epica e indescriptiblemente bella. Los cambios rotundos del paisaje a medida que avanzas son increibles. Hay montañas de todos los colores, rojas, amarillas, verdes, azules. Al principio comienzas con tierra colorada y cactus, luego desaparecen los cactus y se llena de frondosos bosques de pinos, luego desaparece todo tipo de vegetacion y es todo piedra verde, luego amarilla, luego nieve en los picos mas altos, y mas piedra roja, para cambiar al azul y despues al amarillo otra vez.
A la vuelta de una curva nos recibio un precioso arcoiris que seria el primero de muchos. De vez en cuando parabamos en cuanto mirador encontrabamos, para sacar fotos hacia todos lados.
Por el camino ibamos pasando pueblitos (algunos casi desabitados), es increible como estan todos camuflados con el fondo, al estar hechos con la misma tierra, adquieren la tonalidad del suelo, cual camaleones gigantes. Siempre se veia algun que otro burrito cargado con montones de paja (o alguna que otra mujer cargada tambien :p). Cuando parabamos, los niños se acercaban corriendo al coche en busca de algun regalito. No me pregunten por qué pero los vuelven locos las biromes. Mário ya sabia esto de antemano por lo que llevo un puñado de biromes que fueron desapareciendo durante la semana.

Cerca de las 16.30 llegamos a nuestro primer destino intencional, Aït Ben Haddou, donde se encuentra la kasbah mas grande y mejor conservada de todo Marruecos. El estado de preservacion se debe en gran parte a que los estudios de cine (mayormente norteamericanos y algunos europeos) han invertido mucho dinero en su restauracion a fin de poder usarla como escenario de algunas peliculas como Lawrence de Arabia, Jesus de Nazareth, La Joya del Nilo, Gladiador, etc.
Es un pueblo de una sola calle, sobre una ruta secundaria, que consiste mayormente en hoteles, restaurantes y campings. Lo primero fue buscar un lugar donde quedarnos. Encontramos uno que nos parecio adecuado y nos acercamos a la recepcion. Negociamos un precio con Hamid, el recepcionista, que nos prometio una habitacion doble con baño ensuite (y agua caliente, porque aquí tienes que asegurarte que el precio incluya agua caliente!!) desayuno y cena por 110Dh.
Dejamos nuestro equipaje, y partimos rumbo a la Kasbah. A medio camino, y sin intencion, nos mezclamos con un grupo que seguia a un guia, y aprovechamos la compañía. Habia sido que eran un monton de compatriotas! Luego de cruzar un pequeño arroyo que antes debe haber sido un gran rio, entramos en la kasbah. Montones de pasillos laberinticos, pasajes oscuros, subidas y bajadas por calles de piedra y paredes de adobe. Llegamos a la cima, que nos regalo una vista espectacular del entorno. Yo estaba como niño en tienda de dulces, se parecia tanto a la Cima de los Vientos de Tolkien! (bueno, y habia bastante viento tambien :p) Nos quedamos un rato admirando la grandiosidad de la vista, hasta que ya se empezo a poner oscuro (y tormentoso) y bastante fresco. Al llegar abajo nos agarro una lluviecita que nos mojo bastante, jejeje.

Nos pegamos una reparadora ducha (caliente) Y nos sentamos en la terraza a respirar el paisaje. Pasadas las 19, todo se envolvio de misticismo al comenzar el llamado de las mezquitas a los fieles. De verdad te pone la piel de gallina escuchar el canto hipnotizador de las torres. Ese mismo dia era el ultimo dia del Ramadán, y por la noche habria fiesta...
Nos metimos al salon de te a esperar nuestra cena con un te de menta y un pucho. Nuestro primer te de menta, (el primero de muuuuuchos!!) estaba delicioso. Me sorprendio el parecido con el te de menta que me hacia la tia Pocha cuando ibamos al Chaco :D
Al rato aparecio Hamid para indicarnos que la cena estaba lista. El comedor era un salon amplio, de mesas redondas mas bien bajas, y asientos circundantes, tapizados, muy tipico de la zona, todo alfombrado.
Cenamos una deliciosa tagine (tambien la primera de muuuchas) en una version llamada Gallia. Estaba sublime, de verdad.

Nos fuimos a dormir tempranito, tanto viaje y ajetreo se hizo sentir. Ni idea qué hora era cuando se empezaron a escuchar los tambores. Ciertamente estaban de fiesta. Ramadán finito!!


El resto de las fotos estarán en el lugar de siempre a medida que las vaya subiendo, jeje...

miércoles 24 de octubre de 2007

Intro



Como empezar a relatar un viaje tan magicamente perfecto??

7 dias, un nuevo continente, paisajes increibles, una cultura diferente, 1500km recorridos, montañas, palmeras, desierto, camellos, un monton de comino, kasbahs, medinas, souqs y mezquitas, comidas tipicas, mas de 1200 fotos, y por encima de todo eso, un compañero de viaje perfecto.

Mi amado Luigi y yo hemos visto, hecho y vivido cosas que nos han cambiado para siempre, hemos vivido juntos una aventura de incalculable valor.
Las palabras que seguiran a continuacion son un mero intento de describir algo indescriptible, de dibujar algo que ni las fotos pueden relatar, de contarles lo que hemos vivido, con la sola esperanza de que lo vivan tambien ustedes, porque es la unica forma de saber de que se trata...


Enjoy